domingo, 2 de mayo de 2010

un permitido ataque de "mamitis"

Alguna vez creo que escuché a alguien decir que "si tenía una madre todavia diera gracias al Señor que me ama tanto pues no todo mortal contar podría, dicha tan grande ni placer tan santo". Permítame diferir de eso, señora, y decirle que aquella persona estaba pero de lo más confundida, pues usted no siempre es una dicha o un placer, usted no es grande ni es santa,
usted para mi, sin embargo, va más alla de todo eso, usted es la más excelsa creación humana.

Y si, con ya cincuenta y dos prematuros (¿o tardíos?) febreros usted es de lo más complicada, con sus largas idas y cortas vueltas, con sus risas y llantos, con "hijita linda, ¿no hay abrazo?"
y "ay, salte, déjame tranquila un rato", con sus palmaditas y sus cachetadas, con sus cariñitos
y un par de puteadas, con la dulce sonrisa y feroces miradas, con sus canciones viejas y raras meneadas, con sus vicios olvidados y los mios censurados, con su alma rosa y labios morados.

A veces, eso me lleva a preguntarme, (no sin miedo de que sea una ofensa para usted, conmigo compararla): ¿seré alguna vez como tú? ¿tan dulce y tan calmada? ¿tan rara y tan inesperada? ¿tan terca y perseverante? ¿tan loca y desesperante? ¿tan independiente y tan, tan madura?
¿tan sosegada y tan cara dura?¿tan enérgica y tan indomable? ¿tan humana y tan admirable?; más sé que jamás hallaré la respuesta hasta encontrarla sin querer y me conformo con anhelar.

"Sostén incansablemente mi cabello entre tus dedos y toma mi mano una vez más,
haz que todo se vuelva difuso y calido porque ahora te tengo conmigo y lo eres todo.
Déjame buscar en ese, tu universo y perderme en los recuerdos de tus oscuros ojos.
Porque tu sonrisa es infinita, interminable, -y eso que produce en mi, indescriptible-
al igual que tu cordura, al igual que nuestro sueño, al igual que por ti, mi ternura.

Y aunque la perfección no existe eres tu sombra y bosquejo de ella ante mis ojos.
Lugar y tiempo y espacio y momento, todocambia se transforma y perfecciona
mientras tu, inmutable, has aprendido con ello -y a pesar de ello- a como seguir;
y con cada beso, regaño o adiós tuyo, soy yo, soy niña de nuevo, soy lo que seré,
soy como quiero verme, soy como debería ser y como sabes que en realidad soy.

Porque si algo sé con la intuicion certera que me has heredado y a usar enseñado
es que sin importar cuantas sean las máscaras que no nos dejen ver quien somos,
cuántas palabras no salgan de mi por costumbre paterna o por tonta verguenza,
o cuantos sean los años pasados, los días perdidos o los recuerdos algo olvidados,
tu me conoces a la perfeccion pues soy tu obra, me conoces como a ti, de memoria:

Perdida y herida, tras uno o dos tropiezos cuando debo afrontar las consecuencias;
loca e infantil, en medio de esos castillos en los que nadie más que tú, me acompaña;
cansada y dormida, en unos de esos tantos sueños que compartimos desde siempre;
madura y consciente, en medio de las decisiones que nadie más que yo debe tomar;
nostálgica y vacia en esas noches solitarias en donde sólo tu recuerdo me acompaña.

Porque me enseñaste a levantarme con la mirada en alto de los deslices de la edad,
porque me has dado la confianza de andar sola y ver siempre de frente a las personas
porque me mostraste que incluso la vanidad deja de ser divertida luego de un rato,
porque me inculcaste que todos somos iguales pero no tenemos los mismos sueños:
que nunca mire por encima del hombro a a nadie, que mire tan solo por encima mio."

Es por eso que, en medio de nuestros fugaces encuentros, cuando la costumbre de tenerte conmigo me hace ver que eres mi más precioso sentimiento, reacciono y me doy cuenta de
que por más que alarguemos nuestro tiempo, éste siempre será poco si no es por siempre
y yo siempre sentiré que apenas te hablo y tu ya no estás, que apenas llegas y tu ya te vas.

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