Hace tiempo me fui conmigo llevándome mi rastro,
hace tanto dejé de verte con esos primerizos astros
en mis sueños, en las nubes, entre arena movediza
algo me perseguía incansable y yo huía escurridiza.
Intoxícame del dulce de tu inocencia recuperada
que has sabido disimular el infraganti de tu mirada
cuando de reojo y con cautela, ávido, contemplabas
a esa gitana que se acurrucaba entre tus sábanas.
Dime que no has cambiado por el presuntoso mundo
que aún sales a enamorarte de los brillos titilantes
tal cual mujer por la que sientes anhelo creciente
tal cual yo hace tiempo, en otra vida, una muy lejana.
Llámame despacio a tus brazos, toma mis manos,
enróscame torpemente entre tus cabellos oscuros
y libérame una vez más de mis prejuicios con ese ardor
que hace que se estremezcan sin piedad mis latidos.
Rehúyeme tontamente un segundo por el lontano cielo;
haz que mi tiempo por hoy se detenga y el tuyo se acelere
que tus risas y mis llantos se olviden casi mutuamente
que volvamos a sentirnos ambos confusa, cálidamente.
Deja que fluya esa sustancia invisible entre nosotros
esa tan extraña amalgama de emociones contenidas
que me llevaban más que resignada, raudamente hacia ti
que cautivan, manipulan, oprimen y desolan fácilmente.
Porque tus añejos cristales rotos esta noche no están
nos dejaron la soledad para hacerle algo de compañía,
mientras las luces desean iluminar tu sonrisa un poco más
y el escarlata de tus mejillas te delata descaradamente.
Porque tu madurez ansiosa desea pronto hacerse notar
para
sentirte como ahora sólo que sin culpa, con derecho
porque mi juventud anhela absurdamente regresar
y sentir que crecer, amar y vivir es aún un largo trecho.
Y aún sabiendo que nuestro desencuentro es inevitable
te alejas interiormente dejándome únicamente contigo
por el temor de entregarlo todo, tácita e inútilmente
por el dolor de ser descubierto y herido, no del castigo.
¿Es qué no lo has descubierto aún, muchacho mio?
la noche es mia y la oscuridad, conjunta conmigo, tuya
la experiencia de mi ardid y la inocencia de tu risa
harán que nos volvamos difusos, ajenos y transparentes.
Asi que quiéreme todo lo que puedas aún sin sentido
más no creas que te pertenezco ni por un sólo segundo
pues a pesar de que controlas este pedazo de mi mundo
podria mañana ser otra yo y borrar tu azul mar de mi mente.
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