domingo, 2 de mayo de 2010

Casualidad

Llega cuando menos me lo espere y enamórate de éstos, mis ojos tristes y mis lagrimas

persígueme a pesar de mi claro rechazo que estoy esperando a alguien y quizás seas

Sé diferente al resto de los que suelo amar pues son sólo lo contrario a lo que necesito:

alguien real y corpóreo hasta ser tangible, y no

mis tan usuales prototipos inadecuados

Insiste y sé paciente que las armaduras están oxidadas y es difícil arrancarlas de pronto

Más aún cuando tu llegas creyéndote familiar y me pareces un inoportuno extraño más

déjame conocerte de a cucharitas y paso a paso para creerte inofensivo y algo confiable

y dame tiempo para aceptarte como voluntaria parte de mi inestable y caótica realidad.


Que una vez que me hayas encantado y de cada pensamiento mío te hayas apoderado

veras que el recorrido valió la pena y yo veré que arriesgarse resultó de buena manera

y si te miro distinto a veces no es a propósito sino que aún no me acostumbro a tenerte

pues la soledad fue por largo tiempo mi compañera y es probable que la extrañe a veces.



Así que no huyas amigo mío, que entre cada sonrisa que me arrancas incluso a las malas

y entre tantas palabras inútiles y cuentos fuera de sitio hay algo que no sabe bien qué es

y lo único que nos queda es descubrirlo si queremos ver que nos depara ésta amistad y

quién sabe, por una extraña e inexplicable dulce fatalidad, seamos

tú y yo por casualidad.

No hay comentarios: