madrugadas y cigarrillos
Esto no es insomnio. Hace un momento en medio de la pausa impuesta dictatorialmente por mi a Política para Amador me di cuenta de que no tenía sueño y pensé que quizas estaba con insomnio, pero que como estaba concentrada entre filósofos y dictadores no lo había notado y cai en la cuenta de que a pesar de que sabía que "era" estar con insomnio no sabía la exacta definición y paff! apareció mi maniaco-obsesivo alter-ego instigandome a levantarme y resolver eso. Pero como no confío en algo que suene y sea tan pomposo como el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, recurro a un humilde diccionario médico que mamá dejó -con la esperanza de que al menor síntoma o dolorcito busque el mal del que padezco y aplique el tratamiento recomendado, cosa que jamás hago: prefiero tragarme el dolorcito y fumarme un cigarrillo- en el cajoncito del velador entre una Biblia para viajar y un termometro (menuda ironia: encontrar el significado de lo que busco entre la ciencia y la religión) define a "insomnio" como:
"ausencia involuntaria de descanso compensatorio. Se manifiesta por la perturbación de la calidad o de la cantidad de sueño con repercusiones sobre la actividad.
De nuevo: esto no es insomnio, ya que si bien la falta de sueño no repercuta en mi actividad física, si lo hace en mi frágil/inconstante/explosivo estado nervioso-emocional y sin embargo, estoy tranquila, la calma de las madrugadas nunca me pareció tan exquisita como hoy y soy consciente (eso creo) de que estoy haciendo lo que debo hacer.
Y una voz pequeñita me dice al oido que ya no necesito que me digan que hacer, que a pesar de no tener a nadie que me controle estoy haciéndolo bien. y siento esa extraña calidez que a uno le da cuando se siente, aunque sea un poquito, orgulloso de si mismo.